31 de julio de 2026
Somos Civis, somos Vindex
El primer anuncio de Vindex dura treinta segundos y cuenta una sola idea: da igual tu clase social, tu oficio, tu país o de dónde vengas. Un chaval que patina en una plaza, un agricultor en su trigal, una ejecutiva en una reunión, un orador en un parlamento, un soldado al amanecer. Cinco vidas que no se cruzan, y en las cinco muñecas el mismo reloj.
Civis significa ciudadano, y en esta casa esa palabra tiene un significado concreto: el que tiene derecho a pruebas, a saber lo que compra y a comprobarlo. Ese derecho no entiende de estatus. Lo tiene igual el que patina y la que preside la reunión, el que siembra y el que habla ante la cámara. Por eso el anuncio no tiene protagonista: el protagonista es cualquiera.
El cierre lo dice en dos frases: somos Civis, somos Vindex. El mismo reloj, al mismo precio, verificado igual para todos. No hay una edición para unos y otra para otros.
Una nota honesta, porque aquí no se esconde nada: las personas del anuncio están generadas con inteligencia artificial, no hubo rodaje. El reloj de cada plano sí es el nuestro, comprobado fotograma a fotograma. El anuncio vive en la portada y no arranca solo: se ve si quieres verlo, con sonido.